La economía mundial presenta en el año 2008 una desaceleración de su crecimiento como consecuencia del estancamiento de la economía Norteamericana y de la zona Euro, las cuales debieron revaluar sus metas de crecimiento al 0.5% y 1.4% respectivamente. Una de sus causas es la crisis del sector financiero en Estados Unidos y Europa como consecuencia de los problemas que se han presentado en el mercado de vivienda, evidenciados desde mediados del 2007.
El país no ha sido ajeno a los cambios en el entorno mundial y aspectos como la pérdida del valor del dólar, el aumento del precio del petróleo por encima de los USD $100, la disminución de las tasas de interés por el sistema de reserva federal (FED), el aumento del precio de los productos básicos y la crisis política con Venezuela y Ecuador han tenido un impacto significativo sobre la economía nacional. Estos factores llevaron a que la autoridad monetaria tomara medidas para tratar de contrarrestar los efectos del contexto externo.
Por otro lado, aspectos internos como factores climáticos y de mercado incidieron en la disminución de las cosechas de alimentos, lo cual reactivó la inflación. Además, la mejora en la percepción de Colombia como país de riesgo ha traído un incremento en la Inversión Extranjera Directa (IED), y el aumento en las tasas de interés por parte del Banco de la República atrajo capitales extranjeros en busca de rentabilidad por su diferencial con las tasas de la FED en USA, y en el frente interno encareció el crédito para frenar el crecimiento de la demanda.
Para al año 2008, el comportamiento de las distintas variables macroeconómicas como de la dinámica de los sectores productivos en el departamento de Santander y el área metropolitana de Bucaramanga, dista mucho de lo que las cifras y las estadísticas oficiales muestran como logros y avances de las metas propuestas. Similar circunstancia puede observarse en el orden nacional, es decir, no es un panorama distinto a la situación regional.
En primer lugar, hay que ubicar que el nororiente, es una zona de disputa territorial del conflicto social y armado que libra Colombia por más de 40 años, en esas circunstancias, los distintos sectores económicos, actores sociales y políticos, enfrentamos duras realidades que en la mayoría de los casos, invisibiliza los esfuerzos que desde una óptica de contribuir a la construcción de la esperanza y de un mundo alternativo, en el que la violencia y la fuerza no sean los elementos y herramientas a seguir, estos terminan imponiéndose desde la Política de Seguridad Democrática del presidente Uribe en el actual gobierno.
De otro lado, el tipo de economía basado en el modelo económico de corte monetarista neoliberal, esta atado a las turbulencias del los mercados bursátiles de las bolsas más importantes del mundo, en la cualquier situación por pequeña que sea, alguna repercusión seda en nuestra economía, es decir, los elementos internos del conflicto social y armado, asociado a la corrupción del estado, el clientelismo, los vaivenes de las bolsas de valores, la inestabilidad de la tasa de cambio y los altos índices del precio del petróleo, generó una desaceleración económica, pasando de un crecimiento del 8,2% al 3,7% anual, afectando de manea grave la demanda interna de las familias con una fuerte contracción en el consumo, debido a las altos tarifas de los servicios públicos, el transporte, la salud y los alimentos entre otros, que asociado a los bajos incrementos de los salarios, afectó los ingresos de las familias, que por su puesto se traduce en menos recursos para satisfacer las mínimas necesidades humanas, lo que conlleva desastres en los indicadores de desarrollo humano tanto en el orden nacional como regional, es decir, que esta clase de políticas trae como consecuencia una mayor desigualdad y un incremento en la pobreza, si tenemos en cuenta que el coeficiente de Gini para Colombia en el 2007 se ubicó en el puesto 16 con un 53, 8%[1], es decir, cada vez que este indicador se acerque a cero, es mayor la desigualdad y la concentración de la riqueza, por lo tanto no es bueno estar de primero, sino ojala estar de último.
La economía Colombiana presenta este año varios aspectos relevantes:
Desaceleración del crecimiento del PIB frente a lo alcanzado en el 2007, 4.1% para el primer trimestre del 2008 frente al 9.1% del año anterior. Disminución que no fue generalizada y que se hizo más fuerte en sectores como la industria y la construcción.
Aumento en el ritmo de la inflación a 7.52% en julio frente a una meta del 4.5% como consecuencia del aumento de los precios de los alimentos, del petróleo, la gasolina y su impacto en el transporte y los insumos para el sector agropecuario.
El peso colombiano muestra una reevaluación del 3.9% en el año corrido y del 1.9% en el transcurso del año causado por la debilidad del dólar, la mejora riesgo país y el creciente flujo de IED, orientada en su mayoría al sector minero y concretamente al petróleo.
Este último factor unido al auge que traía el consumo desde el 2007 apalancado en el endeudamiento llevaron al Banco de la República a subir gradualmente la tasa de interés interbancaria hasta el 10% con el fin de frenar el crecimiento de la demanda interna.


